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Bravo19

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  1. Nombre y Apellido que vayas a usar ingame (Ej: Javier Pérez): Manolo Bravo. Edad y fecha de nacimiento (REAL): 13/12/2001 18 años Experiencia previa en roleplay: llevo roleando 1 año en otros servers. Historia completa de tu personaje (cómo lo interpretarás, procedencia, qué pretende ser, aspiraciones, miedos etc...): Manolo Bravo nació en España, en Vallecas un barrio de Madrid. Vivía junto a su familia, e iba a la escuela como cualquier niño de su edad. Bravo desde muy pequeño era muy activo y nervioso nunca se podía estar quieto. A Bravo nunca le gusto la escuela, la detestaba, a él lo único que le gustaba, era pasarse todas las tardes jugando a fútbol con sus amigos. Sus padres a pesar de ser muy trabajadores, no contaban con unos sueldos muy abultados, el sueldo de basurero de su padre, daba para pagar la casa y los gastos, y con el reducido sueldo de su madre llegaban a fin de mes sin poder ahorrar demasiado. A Bravo le encantaba salir a la calle todos los domingos, a pasear junto a su familia, ya que era el único día que estaban los 3 juntos, para poder hacer cosas en familia, pero a medida que bravo empezó a crecer las cosas fueron cambiando… Cuando cumplió 16 años, un amigo suyo, queriendo escapar de los problemas que tenía en casa, se empezó a juntar con gente que no debía, de un día para otro empezó a fumar porros en el parque de al lado de su casa. Bravo, por miedo a sentirse excluido socialmente y movido por la admiración que sentía hacia ese amigo, le siguió el ejemplo y no tardo en descubrir que eso le gustaba. Se volvió un adicto y esto empezó a afectarle a cosas de su vida cotidiana; vestía de forma diferente a la que solía vestir, empezó incluso a adelgazar paulatinamente, y su carácter cambió totalmente debido a las compañías que frecuentaba. Fueron pasando los años y Bravo seguía igual, a los 18 años su familia, debido a la crisis, empezó a faltarle dinero y comida. Bravo la única manera de contribuir con la economía familiar que encontró fue poniéndose a trapichear con marihuana. Todo el dinero que ganaba con la venta de narcóticos lo invertía en su familia, jamás gasto un euro en un capricho para él. Su madre sorprendida, por la capacidad de su hijo de proveer a su familia le pregunto que como conseguía el dinero y Bravo sin dudar demasiado le respondió: ayudó a la gente mayor del barrio y su madre se lo creyó, pues la sonrisa de amor de su rostro así lo dejo claro. Bravo se pasaba todo el día en la calle trapicheando con su gente y aumentando la clientela venta tras venta… Poco a poco fue haciéndose con un nombre en el barrio, mucha gente le admiraba y la vida parecía sonreírle, pero donde hay luz también hay sombra y algunas personas le guardaban envidia. Uno de ellos, un día como cualquier otro que bravo salió a la calle a ganarse el pan, le vio cruzar su calle y ya sabía perfectamente a donde se dirigía. Saco el teléfono del bolsillo e informo a la policía. Bravo no sospecho nada y con su segundo cliente aparecieron 2 patrullas y se bajaron 4 tíos apuntando a Bravo, se quedó blanco mientras miraba que al que le estaba vendiendo, le tendía una placa en su puta cara. Estaba bien jodido. Se llevaron esposado a Bravo, le requisaron la droga que tenía encima, le procesaron le abrieron el expediente y le hicieron un juicio rápido. Al no tener antecedentes penales no tuvo que ingresar en prisión, aunque la noche antes del juicio le dejaron en el calabozo. Toda esa noche no puedo pegar ojo, no podía de pensar en lo que había pasado, se sentía decepcionado con el mismo; como podría haber caído tan fácilmente! La rabia le invadía y fantaseaba en pillar a quien le había traicionado y dado el soplo. Salió del juicio al día siguiente exhausto y queriendo olvidarse de todo el asunto, aparte de una multa por tráfico de drogas a la que no podía hacer frente. No podía volver a casa en ese estado, así que se decidió por llamar a un amigo suyo para que le hiciera un hueco en la suya. No podía imaginarse el disgusto que se llevarían sus padres si se enteraban de lo que le había pasado. Esa misma noche Bravo llamó a su madre desde el fijo de casa de su amigo, le explico que estaba en casa de una persona mayor que al parecer tiene mucha fiebre y hoy no podrá ir a dormir a casa. Su madre lo creyó y cada noche a partir de ahí, su madre le llamaba a la misma hora para darle las buenas noches. A la mañana siguiente Bravo decidió irse del barrio, cuanto más lejos mejor, tenía que evitar las miradas y sobre todo las preguntas de algunas personas, así como dejar de rodearse con las malas influencias que en gran medida le habían llevado a la situación en la que se hallaba. Así que sin pensárselo demasiado se fue con unas pocas monedas encima y algo de ropa, compró dos billetes a Los Santos y se embarcó a una nueva vida en el condado de Blaine, Sin ningún sitio donde dormir más que debajo de las estrellas y sin más preocupaciones que el que llevarse a la boca ese día. Robaba para comer y pegarse una ducha y lavar la ropa. Dormía donde podía cuando el sueño le llegaba y pasaba los días como un animal salvaje exhausto, pensando en las cosas más básicas para su supervivencia todo el tiempo, sin el más mínimo interés en el futuro. Fueron tiempos duros para él, pero que le forjaron el carácter y le hicieron fuerte. Pero, las oportunidades pasan delante de tu cara cuando menos te lo esperas, y solo tienes que ser lo suficientemente inteligente como para aferrarte a ellas, y Bravo lo era, y esta vez la oportunidad se le presento en forma de unas largas patillas. El hombre le confió que llevaba semanas observándolo y que había decidido darle una oportunidad en su organización. Bravo no se lo creía, pues se había conformado con el estado lamentable de su situación y no tenía esperanzas en que la situación mejorase. El corazón le dio un vuelco y le dio un apretón de manos, parecía que una lágrima pudiera caer por su rostro de agradecimiento, pero bravo era demasiado duro para llorar. El hombre se presentó y dijo me llamo Jake Montana y llevo un local de entretenimiento para caballeros llamado Vanilla. Empezaras trabajando de camarero y a partir de ahí ya te iré contando más cosas. Jake no tardo más de un año en confiar en Bravo y contarle a que se dedicaba realmente. Movía todo tipo de droga por la ciudad, atracaba bancos y comercios. Todo bajo la excusa de luchar en contra de los abusos policiales. Jake le puso encima de la mesa un contrato y al momento dijo; ahora es decisión tuya si quieres pertenecer a esta Mafia. Bravo, tras 2 minutos de reflexión, firmó el contrato sin ni siquiera leerlo. En ese instante Jake se levantó de la silla y lo abraza con firmeza y al instante le dice Bienvenido a LOS PKW!!! Desde ese momento la vida de Bravo cambió radicalmente, realizo todo tipo de tareas para la mafia; desde ayudar a escoltar un camión lleno de droga a atracar la Reserva Federal. Bravo conoció a gente muy importante en su vida en el proceso, como Lilith, Jose, Draco, Jake, Ari, Sense, Johana, Artero y muchos más. Estuvieron juntos tanto en las buenas como en las malas, lloraron, rieron, e incluso mataron. Pero no todo lo bueno dura para siempre y como siempre la policía tuvo que jugar un papel principal en la vida de Manolo. La Lspd supo que se vendía mucha droga por la playa y reforzaron la vigilancia en la zona. Uno sabe perfectamente que desde el momento en el que la policía te detiene estás fichado. Nos fueron fichando a todos poco a poco… La policía acabo siendo más molesta que un grano en el culo y se presentaba en el vanilla para interrogarnos a la menor sospecha. Jake no tardo mucho en perder la paciencia y declararles la guerra formalmente al grito de: ¡LA GUERRA A EMPEZADO, QUE GANE EL MEJOR!! Bravo vio morir algunos de sus compañeros otros huyeron. Entonces es cuando tuvo una idea genial: Iba a fingir su propia muerte. Mato a un hombre cualquiera que pasaba por la calle, le puso su chupa de cuero y sus pantalones vaqueros, lo metió en el coche que todos sabían que era suyo y con un reguero de gasolina lo exploto en el parking del Vanilla. Desde entonces Manolo Bravo vive fuera de la sociedad, en una caravana en Sandy shores, temiendo no volver nunca a ver a su familia y buscando otra quizás en los santos, amigos con los que compartir experiencias. Soñando con hacer dinero para volver a España a ver a sus padres y poder sentir el calor del hogar una vez más. Miedos: - Un domingo, como otro cualquiera, cuando Bravo tenía 7 años de edad, decidieron hacer una excursión a la montaña con un guía. Desde el momento que empezó la ruta, a la familia en general le estaba encantando, hasta que la ruta les llevo a un puente con unas vistas inigualables. Se veía desde el un vacío de más de 200m de caída. Bravo cuando empezó a caminar mirando hacia el abismo, de repente sintió un ligero mareo y su cuerpo se paró en seco. Se sentía paralizado del miedo, no pudo más que sentarse y echarse a llorar. Su padre le cogió en brazos cuando fue consciente de la situación e intento tranquilizarlo, pero desde aquel día Manolo intenta evitar las alturas y si no tiene más remedio que estar en una zona con altura, se pone tenso como un palo. -Desde pequeño, bravo siempre ha tenido mucho miedo a la oscuridad, pero no un miedo a lo desconocido como todos, el asociaba el miedo a lo desconocido con la muerte. En Vallecas un hermano de su padre que se dedicaba a trapichear con porros y robar en supermercados, una mañana apareció muerto en una cuneta, víctima de 3 puñaladas. Eso hizo pensar a Bravo y preguntarse como seria su muerte, esto le aterraba y también potenciaba su miedo a la oscuridad. Siempre a partir de ahí el joven Bravo miraba debajo de la cama y dentro del armario por miedo que hubiera alguien que pudiese matarlo. -Bravo, desde pequeño, siempre ha intentado complacer a todo el mundo. Tiene miedo a que la gente le dé la espalda por una mala decisión o mala contestación en caliente. El solo pensar en decepcionar a la gente que quiere y que dejen de confiar en él por eso le hace sentirse fatal. Por esto Bravo es precavido y todo lo que hace o dice lo piensa 10 veces antes de hacerlo. -Un día bravo, mientras subía su casa, de decidió utilizar el ascensor. Se abrieron las puertas y entró. Pulso el botón de su vivienda y antes de llegar al piso se quedó parado entre dos plantas. Bravo atemorizado le dio al botón de la alarma y a los poco minutos se puso a hablar con un técnico. Durante más rato pasaba Manolo encerrado en el ascensor, más pequeño veía la cabina, se empezó a marear, agobiar, sudar, hiperventilar… Experimento por primera vez en su vida un ataque de ansiedad. Tardaron 2h en sacar de ahí a bravo y cuando salió del ascensor estaba blanco como la pared. Al verle así, el técnico acerco a Manolo al hospital, donde le tranquilizaron y le ayudaron para que en casos futuros pudiera lidiar con su miedo a los espacios cerrados. Fue entonces cuando Bravo se prometió a sí mismo, que nunca más iba a subirse en un ascensor. Cualquier cosa que quieras añadir (Opcional):
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