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  1. Información de personaje (IN-GAME) - Nombre y Apellido: Darren Allen - Edad: 21 - Identidad (Número de registro): 15534X - Teléfono: 555-15534 - Trabajo anteriores: Camionero - Estudios/cursos: Estudios elementales - Experiencia previa como mecánico: Nada - ¿Dispone de seguro médico?: Si - ¿Dispone de certificado médico? : No - ID IN-GAME: 15534 Información fuera de personaje (REAL) - Edad: 32 - Nombre: Samuel - Tiempo en el servidor: 1 mes - País de residencia: Inglaterra - Horarios de conexión: de 18.00 a 00.00 aprox - Días de conexión: De lunes a viernes y algun rato el fin de semana - Conocimientos de la mecánica: ninguna
  2. Id del padrino: 15534 Usuario apadrinado: RyderS Motivo: Es un amigo de un servidor anterior en el que ha estado roleando conmigo durante muchos meses, con una gran experiencia, creo que puede aportar mucho al servidor y generar un rol de calidad.
  3. Nombre y Apellido que vayas a usar ingame: Darren Allen Edad y fecha de nacimiento (REAL): 07/09/1987 32 años. Experiencia previa en roleplay: Llevo roleando desde hace 4 meses en SpainRP como miembro de mafia. Historia completa de tu personaje (cómo lo interpretarás, procedencia, qué pretende ser, aspiraciones, miedos etc...): Darren nació en un barrio de un suburbio de Los Santos. Nunca conoció a su padre, aunque las malas lenguas dicen que fue un miembro de los Families, algo de lo que no tiene constancia, de hecho, no sabe quién era exactamente ni siquiera que estas sospechas fueran ciertas. No le importaba demasiado, ese hombre había sido, única y exclusivamente, el donante de esperma necesario para engendrarle. Siendo riguroso, Darren siempre se había creído en las habladurías que aseguraban que su padre había sido parte de esa banda. ¿De dónde venía esta seguridad? De que, desde que él tenía uso de razón, los Families se preocuparon por su seguridad sin ningún motivo aparente haciendo que él se sintiese seguro. ¿Por qué sino iban a molestarse? Su madre era Michelle Allen, de la que obtuvo su apellido, porque obviamente, el donante no tenía de eso, se dedicaba a trabajar en unos grandes almacenes muy cerca del barrio. Era una trabajadora incansable, y a Darren jamás le había faltado nada. Podía considerarse afortunado de tener la madre que tenía. Contaba apenas seis años cuando, un sábado por la noche, jugando con la pelota en la puerta de su casa empezó a llover torrencialmente. Corrió hacia dentro, olvidándose de su pelota, por lo que la necesidad de no perder su juguete favorito, decidió que la opción más inteligente, era salir a por ella y rescatarla de la intemperie. Aún estaba en la calle, empapado y empezando a tiritar, cuando un montón de coches, unos morados y otros verdes, aparecieron por allí. No habían pasado ni dos segundos cuando empezó una oleada de disparos. Se acababa de desatar una batalla campal entre bandas rivales. Darren no sabía exactamente qué estaba pasando, quienes eran, a qué venía… su tierna edad le impedía entenderlo, pero sí era consciente de la necesidad imperiosa de correr a su casa, cerrar la puerta y ponerse a salvo. Inconscientemente, siempre relacionó el miedo que había pasado a la tormenta, y desde ese día, cada vez que había una, no podía evitar cierto temor, nerviosismo e inquietud. Darren fue siempre un chico bastante inteligente a pesar de las influencias del barrio. Gracias a estos nuevos amigos, Darren había empezado a saltarse clases y a meterse en líos. Su madre casi siempre estaba en los grandes almacenes trabajando, haciendo horas extras y cubriendo turnos, ya que su única prioridad después de su hijo, era que a éste no le faltase de nada, pero debido a esos horarios tan sumamente exigentes, no le daba tiempo a a controlarle así que lo dejaba un poco a su aire, convencida de que su hijo era un chico listo y responsable, pero no fue consciente de que eso, en ocasiones, no es suficiente y, muy a su pesar, no pudo evitar que Darren se metiese en más de un problema. Uno de esos problemas, pasó cuando Darren tenía 12 años y lo que parecía, simplemente, una tarde jugando con sus amigos, pese a que éstos eran bastante cuestionables, aunque en el barrio en que vivían, ¿Quién no lo era, realmente? Quien no era el que vigilaba que la policía no se pasase por allí, o avisar si ocurría, se dedicaba a vender droga, o cosas peores que Michelle prefería no pensar. La cuestión es que esa gente, con la que se solía salir, le convencieron de que tenía que subir a uno de los edificios más alto de la zona, y desde arriba vigilar si venia la policía. Darren no era consciente de dónde se estaba metiendo, por lo que se limitó a hacer lo que le habían dicho. Por lealtad a sus amigos, por miedo a que tuviera represalias por parte de ellos, por miedo al rechazo… daban igual las razones, lo importante para entender todo esto, es que simplemente lo hizo. Darren estaba muy nervioso. Su cabeza no paraba de dar vueltas, evaluando la situación, las consecuencias, y no dejaba de preguntarse qué pasaría si las cosas salían mal, si cometía un error, o lo cometían sus amigos… Estaba dando pequeños y rápidos paseos cerca de la cornisa, y a causa de esos nervios hizo un movimiento extraño por el que casi se cae desde la azotea del edificio. Ese fue el momento en que descubrió que no sentía el más mínimo aprecio por las situaciones de peligro a alturas considerables. Negaría delante de cualquiera que tenía miedo, o que sufría vértigo, o cualquier insinuación a una debilidad que él no tenía, pero lo que sí que tenía claro era que la decisión de no subirse nunca más a ningún sitio alto era innegociable. Siguieron pasando los años y siguieron pasándole cosas que ocultaba a su madre, y que se escapaban de todo su control. Se había metido en un bucle del que no era capaz de salir, pese a ser precavido y marcar sus límites. Se había hecho respetar, y no era un eslabón débil, pero sí que se veía afectado por los daños colaterales. Apenas acababa de cumplir 16 cuando años se vio envuelto en una redada policial. Siendo objetivos, Darren no estaba haciendo nada malo, no estaba delinquiendo ni metiéndose en un lío de cabeza, pero la ocasión fue una de esas que, años después, describió como daño colateral. El chaval estaba en el momento menos adecuado, en el barrio equivocado con la gente menos aconsejable. Todo se puso en contra, y la consecuencia fue la más temida: Michelle perdió la custodia de si hijo y él fue enviado a un reformatorio. Era el primer paso que forjaría su personalidad y su carácter. Había aprendido a base de la peor manera, se lo habían advertido, pero nadie aprende en la cabeza de otro, así que Darren se llevó la lección de su vida. Su vida en el reformatorio no era muy distinta a la del barrio, peleas y movidas por todas partes así que comenzó a apartarse de todas las personas que consideraba que no le hacían ningún bien. Decidió sacarle provecho a toda la situación, y limpiarse de malos rollos, de malas compañías, de malos hábitos. Comprendió que el camino por el que llevaba caminando los últimos años solo le iba a poner trabas, a complicarle la existencia, a alejarle de una vida normal. Se propuso metas, se propuso ser una persona de la que su madre estaría orgullosa. Fue en el reformatorio donde conoció a un policía llamado Marion Cobretti, Cobretti se encargaba de la vigilancia a tiempo parcial de la galería donde estaba confinado Darren, y se había fijado en el chico casi desde el primer momento. No era como los demás. Tenía una dilatada experiencia en ese correccional, y sabía diferenciar a los chicos, casi sin errores, y ese chaval no era como los demás. Darren llegó a la defensiva, como la inmensa mayoría, y al principio era un poco conflictivo. Ser así era lo único que había aprendido en el barrio para poder sobrevivir, pero pronto se dio cuenta de cómo funcionaban las cosas, y eso le llevó a sentar la cabeza y cambiar su forma de actuar y de moverse por allí. Obviamente, Cobretti lo había observado de cerca y esa evolución, le gustaba. Darren seguía siendo un chico listo, y pese a que no conocía mucho a Cobretti, si se había dado cuenta de la habilidad del policía para calmar a las fieras que había en el reformatorio. Lo hacía de una manera un tanto singular, sin caer en la denostación sistemática, ni en la humillación y mucho menos la fuerza, algo que sí hacía alguno de sus compañeros. Cobretti era diferente, y de eso, Darren ya se había dado cuenta. Todavía recordaba un incidente en una de las incontables peleas que había presenciado, pero era esa, curiosamente, la que más le había llamado la atención, la que había hecho que Darren mirase a Cobretti como una figura masculina a la que seguir. Hasta ese momento, Darren había tenido únicamente a su madre y a sus colegas del barrio, y hacía demasiado que se había dado cuenta de que esos tíos, no eran una buena influencia. La cosa es que en una de las aulas, porque era imposible denominar a eso una clase, ya que nadie explicaba nada, ni se atendía ni nada. Con escuchar al profesor de turno lo tenías solucionado, era una de esas horas en las que solo se te exigía no dar por el culo. La bronca empezó porque entre clases, pasó que un lápiz de uno de los chicos de una banda fue a parar a los dominios de otra banda . ¿Podría haber motivo más absurdo? Pues no, pero ahí empezó lo que, sin lugar a dudas, se convirtió en la peor afrenta imaginable. Darren estaba sentado detrás de un chaval, Tom, que era el pobre diablo que, jugando con el estúpido lápiz, éste se había caído en el territorio equivocado, lo que viene siendo que de haber quedado dos centímetros atrás en la baldosa, no habría pasado nada, pero había sido la mala suerte. Advirtieron a Tom de que todo quedaría resuelto en el descanso, en el patio de atrás. En aquellos momentos nada pasó de un intercambio poco ocurrente de insultos, pero lo peor estaba por venir. Había llegado el momento esperado por todos los que disfrutaban de las movidas estas. Darren no era uno de ellos, había aprendido que eso no llevaba a nada, pero no sería el único idiota que no presenciaría el evento, ya que eso solo iría en detrimento propio. Nunca antes la gente había salido de forma tan rápida y ordenada al patio. No tardaron ni tres minutos en estar en el patio. Los había para presenciar el evento, como Darren, y luego, como no podía ser de otra forma, estaban los miembros de ambas bandas, para darse turra por el estúpido lápiz. Cobretti llego apenas cinco minutos después de los reclusos, y lo que se encontró fue un campo de batalla con más heridos de los necesarios, con gritos, jaleos y vítores. Faltaba que hubiesen repartido palomitas para ver el combate. Darren y muchos de los que ni animaban ni disfrutaban, quedaron anonadados cuando reinó el silencio ante la presencia del Policía, que empezó a dar números de forma presumiblemente aleatoria. Le miraban asombrados y casi sin creerse que, lo primero que hiciese ese policía fuese darles números como si de ahí fuesen a correr una maratón y necesitasen dorsales. - A ver tu el 1, el 2, el 3 -y asi hasta llegar al 10- RECUERDEN SU NUMERO SEÑORES, SERA IMPORTANTE- decía en voz alta sin pestañear y se largó de allí. Todo el mundo murmuraba si el policía estaba loco, si se había metido algo o si le había dado un pallá, nadie lo entendía realmente y la curiosidad se hizo paso haciendo que la pelea que había ocurrido dos minutos antes fuese olvidada. ¿Qué narices eran esos números? Volvieron a las aulas y siguieron sin más, dándole vueltas a los números. Faltaban diez minutos para acabar las clases del día cuando, por megafonía, se pidió a todos los reclusos de esa clase que saliesen al patio. Nadie entendía nada. Llegaron al patio, y sentado sobre una de las mesas, con los antebrazos apoyados en las rodillas, estaba Cobretti. - Buenas tardes señores –dijo mirándoles- Los que tengan número que se queden dónde están, que estarán cómodos. Los demás, por favor, detrás de mí – espero a que todo el mundo se organizase en silencio – Bien… ¿Recuerdan os números, señores? – todo el mundo asintió confuso- ¡Perfecto! Pues los señores con los números pares, pónganse ahí a mi derecha y los impares a mi izquierda. Eso parecia un desfile absurdo de gente con cara de no saber en qué mierda se estaba metiendo. De repente, Darren esbozó una sonrisa y pudo reprimir una carcajada, aunque Cobretti se dio cuenta y le miró de reojo. Era evidente que el chaval se había dado cuenta de la estrategia del policía: Había mezclado a las dos bandas en dos grupos. En lugar de castigarlos decidió ponerlos a jugar un partido de baloncesto - El equipo que pierda tendrá un castigo y el equipo que gane se librará, pero recordad lo más importante, debéis de jugar en equipo si no, el castigo será para todos. – dijo como si nada- Quiero ver juego en equipo, compañerismo y no creo que seáis capaces – dijo para pinchar sus egos- pero si lográis no hacer faltas, sería algo a tener en cuenta, pero claro… ninguno de nosotros creemos en el hada de los dientes ¿Verdad? El castigo podría decíroslo luego, pero me da la sensación de que sabiendo el premio, os entregaréis más a la causa – sonrió- El equipo que pierda tendrá que limpiar hasta el último rincón del reformatorio, baños incluidos – se puso de pie y sacó del bolsillo un silbato. Él iba a ser el árbitro- Quiero recordaros que Jane, la señora que limpia vuestra mierda, esta enferma esta semana y no ha podido venir nadie a sustituirla, por lo que el equipo que pierda, va a tener que emplearse a fondo en esos retretes – caminó hasta la cancha de baloncesto y no tardó ni dos segundos en hacer sonar el silbato. Ambos equipos corrían hacia la pista y empezó el partido. Al principio el partido fue un auténtico horror, codazos, y faltas por todas partes. Lo de que no hubiese faltas iba camino de ser un sueño inverosímil, pero a medida que iban pasando los minutos, las cosas cambiaron. Pasaron de ser enemigos declarados a convertirse en equipos. Verlos jugar era como si se hubiesen convertido en el engranaje perfecto de una máquina perfecta. Al final del partido ambos equipos parecían compenetrarse entre ellos, sin ser conscientes de que, en la práctica, eran enemigos declarados, eran rivales acérrimos. Se les había olvidado. Cobretti sabía que esos chicos no luchaban por compenetrarse o por jugar en equipo, les unía el no querer limpiar los baños, pero tenía la esperanza de que, si bien no iban a ser amigos entre sí, fuesen conscientes de que no tenían que pelearse para demostrar nada. Que podían convivir, sin más. Ese fue el punto de inflexión para Darren. El Oficial Marion Cobretti se convirtió en un referente masculino, en alguien a quien considerar un modelo a seguir. El quería marcar la diferencia como acababa de ver que, quien se convertiría en su mentor, acaba de hacer. Hasta ese momento, Darren había descubierto qué no quería hacer, pero navegaba a oscuras cuando le preguntaban qué quería hacer realmente. Ahora ya lo sabía. Cobretti dejó de ser el oficial Cobretti, para convertirse en Marion para Darren. Comenzaron a hablar más, a contarse cosas, le pedía consejo y Marion le contaba anécdotas. Se convirtieron en amigos, a pesar de la diferencia de edad, del lugar donde estaban, de las circunstancias. Empezaron a forjar una relación que perduraría. Cada día, en el descanso, Marion se tomaba un café y se encontraba con Darren. Hablaban de rutina, de banalidades cotidianas que no tenían importancia, pero se reían, y para Darren, aquellas charlas le parecían esclarecedoras. Le abrían la mente, le enseñaba lo que necesitaba para desbloquear el siguiente nivel de la vida. Era como tener la llave maestra que le permitiría continuar creciendo. Muchas veces ni siquiera era eso. Darren se había vuelto un chico demasiado serio y Marion jugaba con él a juegos ridículos que, si bien al principio el chaval no seguía alegando que eran cosas de críos, terminaba picando porque Cobretti sabía que teclas tocar para hacerle entrar. Eran juegos pueriles: ver quién veía más cosas de un determinado color en el patio, ver quién era el más rápido en encontrar un modelo de coche o buscar las matrículas que sumasen una cifra concreta. No era más que hacer ver a Darren que, en las cosas más absurdas, puedes encontrar un entretenimiento, ejercitar la mente, y reírte. La risa es importante. Otras veces jugaban a pasarse la pelota de futbol americano mientras recitaban capitales y países alternativamente. De esta forma, Marion motivaba a Darren con los exámenes, le ayudaba a memorizar lo necesario, logrando que las calificaciones de Darren en los exámenes fuesen todas muy altas. La educación, la cultura general, era algo importante y así se lo intentaba inculcar. Le había acogido bajo su abrazo, era su chico, y quería ayudarle. Pasar ese tiempo juntos, fue una gran lección de vida. Consejos que ayudarían al chaval como una guía personal que le mostraría que hay dos formas de hacer las cosas: una correcta y una incorrecta, y cómo descubrir cuál es la buena. Le enseño él siempre podía elegir entre pegarle una paliza a un chico porque le había roto una ventana o hablar con él y tratar de llegar a un acuerdo para que se hiciese cargo del desperfecto, y fuese consciente del daño. .Le enseño que casi siempre hay una opción diplomática para solucionar los problemas, y que esta forma de actuar le llevaría lejos. Porque somos quienes somos por cómo nos enfrentamos a la vida, a los problemas, a las disyuntivas y cómo nos superamos a nosotros mismos y a nuestras mierdas. Darren estaba convencido de que quería seguir creciendo como persona y hacer que su mentor estuviese orgulloso de él, al igual que su madre. La pobre mujer lo había pasado fatal por sus errores, y quería compensárselo. Era increíble pensar que, lo mejor que le podía haber pasado, era haber entrado a ese reformatorio. El chico iba camino de cumplir sus objetivos. Solicitó tutorías con el profesor del centro, que no dudó en prestar toda su ayuda a Darren, ya que ni uno solo de los reclusos solicitaba su ayuda. De esta forma, Darren se preparó a conciencia y logró obtener todos los títulos académicos necesarios para poder ir a la universidad. Lo había logrado. Por desgracia, el costo de los estudios universitarios era demasiado alto, y con sus antecedentes no podía optar a ninguna beca. Eso no le detuvo, ni le hizo olvidarse de esa meta. Abandonaría los estudios de forma momentánea, pero los retomaría. Solo era una pausa. Salió del reformatorio convertido en un hombre. No un hombre cualquiera, un hombre cedente, con las cosas claras y unas metas autoimpuestas y la fuerza necesaria para lograrlas. Necesitaba un trabajo, ahorrar y continuar creciendo. El regalo de Marion cuando salió del reformatorio, fue ayudarle a obtener la licencia de conducir. Le ayudo a estudiar los teóricos, le enseñó a conducir para pasar el examen práctico, y le regaló un coche de segunda mano. Algo destartalado, pero a Darren le pareció el mejor coche del mundo. No sabía cómo, pero le devolvería todo lo que había hecho por él. Marion, a estas alturas, era su familia. Libre, con su coche, unas expectativas de vida, ganas, interés y proactividad, Darren comenzó a sentirse un hombre de provecho. Trabajó en todo lo que fue encontrando, ahorrando y ayudando a su madre. Quedaba con Marion todas las semanas y se ponían al día sobre el trabajo, la vida, el futuro… Y fue en una de esas noches de cañas, futbol y hamburguesas donde decidió no ir a la universidad. Lo tenía claro, la vida de estudiante universitario ya no le llenaba, ahora lo tenía claro. Sería policía. No sería un policía más. No sería un simple número de placa. No sería un tío uniformado que perseguiría indiscriminadamente a chavales, adultos, a quien fuese, sin reparar en el hecho de que eran personas. A estas alturas de la vida, Darren sabe que no está solo, está su madre, esta Marion, está él mismo, pero no puede evitar sentirse solo. Cuando sale de trabajar, va al gimnasio para ponerse en forma, pero al llegar a su apartamento, está solo. Se siente solo. No siempre será así, pero ahora mismo, esto es solo un acicate para ser mejor persona, y sabe, está seguro, de que será algo que le ayudará a ser la mejor versión de si mismo, un gran policía como lo es su amigo, su mentor, el padre que nunca conoció. Va a conseguirlo, nadie va a poder evitarlo. Darren Allen será oficial de policía y va a luchar para conseguir ayudar a más gente que, como él, pasaron o pasan por problemas. Personas que luchan para ser la mejor versión de ellos mismos. Darren Allen ya no ese crío asustadizo que hacía tonterías por no sentirse apartado, ahora su misión, es transmitir los valores de honestidad, respeto, fuerza, justicia y diplomacia que Marion Cobretti le inculcó cuando más lo necesitaba. Estaba decidido: él iba a convertirse en el Cobretti de alguien. . Nacio en un barrio de un suburbio de Los Santos ,Nunca conocio a su padre que las malas lenguas dicen que fue un miembro de los Families , pero no tiene constancia de quien fue ni siquiera que estas sospechas fueran ciertas. Estas sospechas provienen de que siempre todos los miembros de esta se preocuparon por su seguridad sin ningun motive aparente así que el siempre se sintió seguro. Su madre Michelle Allen, de la que adquirio el apellido, se dedicaba a trabajar en unos grandes almacenes muy cerca del barrio. A la edad de 6 años un Sabado a la noche se encontraba jugando en la puerta de su casa a la pelota y empezó a llover así que corrió dentro de casa, cuando llego al interior se percato que se había olvidado la pelota fuera y se dispuso a ir a por la pelota y aparecieron varios vehículos morados y verdes y presencio desde la puerta de su casa una batalla campal de disparos entre ambos grupos, el no era consciente de quienes eran pero a partir de ese momento comenzó a cogerle un poco de miedo a las tormentas. Darren fue siempre un chico bastante inteligente pero las influencias del barrio le hacían evadir las clases y como su madre casi siempre estaba en los grandes almacenes no le daba tiempo a a controlarle así que lo dejaba un poco a su aire y se metió en algún que otro problema. A la edad de 12 años se fue con sus amigos a jugar, eran unos chicos algo problematicos, pero, quien no lo era en aquel barrio, el que no se dedicaba a vigilar a la policia, se dedicaba a vender droga y en el peor de los casos… no me lo quiero ni imaginar, la gente con la que se juntaba le obligo a subir a un edificio muy alto para vigilar por si venia la policía el no sabia que estaban haciendo pero se limito a hacer lo que le habían ordenado por miedo a que tuviera represalias por parte de ellos Darren se puso muy nervioso y en un movimiento extraño casi se cae desde la azotea del edificio y decidió no subirse mas a ningún sitio alto. (No tiene vértigo pero tiene muchísimo respeto a los bordes de sitios altos) A la edad de 16 años se vio envuelto en una redada policíal sin estar haciendo nada malo, lugar y momento equivocados en un barrio muy conflictivo así que le quitaron la custodia a su madre y le mandaron al reformatorio. La vida en el reformatorio no era muy distinta a la del barrio, peleas y movidas por todas partes así que comenzó a aparterse de todas las personas que consideraba que no le hacían ningún bien. Aquí conoció a un policía llamado Marion Cobretti, este se encargaba de la vigilancia a tiempo parcial del reformatorio y Darren a pesar de al principio ser un poco conflictivo ya que era lo unico que habia aprendido en el barrio empezo a asentar la cabeza. Darren no conocia mucho a Marion, pero cada vez que habia alguna palabra este conseguia calmar a las fieras que habia en el reformatorio de una manera un tanto singular. Recuerdo una vez que por un problema de bandas rivales empezo una reyerta en el descanso entre clases, bueno, clases por llamarlo de alguna forma por que eso era mas un aula de charlar que prestar atencion al profesor,y por la mayor tonteria que fue, creo, un lapiz que rodo hasta la mesa de otro en mitad de la "clase", se insultaron un par de veces y parecia que habia terminado todo. Yo me sentaba detras de Tom al que se le habia caido el lapicero y escuche como dijeron que en el descanso, solucionaban esto. En menos de 5 min todo el colegio se habia enterado y se concentro en la esplanada que habia enfrente del lugar, unos para cotillear y otros para ... bueno creo que sobra lo que pudo pasar alli, Marion llego a los pocos minutos y se encontro lo que parecia haber sido un campo de batalla, en efecto lo habia sido, hasta alguna persona que solo estaba para mirar habia acabado lesionada de algun puñetazo perdido. hizo poner a todos las personas involucradas en una fila india y empezo a repartir numeros en orden, - A ver tu el 1 el 2 el 3 y asi hasta llegar al 10 , " ACUERDENSE DE SU NUMERO SERA IMPORTANTE" decia Marion sin pestañear Cuando al final del dia volvio a llamar a todos esos sujetos, les pregunto que si recordaban el numero que les habia asignado a cada uno, Todos asintieron con la cabeza, y dijo, bien los numeros pares a mi derecha y los impares a mi izquierda. Eso parecia un perfecto codigo de barras, el resto que nos encontrabamos en las inmediaciones del lugar nos quedamos impresionados. se escuchaban voces de fondo diciendo "los ha mezclado" En lugar de castigarlos decidio ponerlos a jugar un partido de baloncesto y les dijo, el que pierda tendra un castigo y el que gane se librara, pero recordad lo mas importante, debeis de jugar en equipo si no, el castigo sera para todos. Tendreis que limpiar hasta el ultimo rincon del reformatorio, baños incluidos y os recuerdo que llevan 1 semana sin limpiarse por que Jane, la limpiadora esta enferma esta semana y no ha podido venir nadie. Al principio el partido fue un autentico horror, codazos, y faltas por todas partes, pero a medida que iban pasando los minutos como si de un mecanismo de un reloj se tratara todo comenzo a funcionar perfectamente. Al final del partido ambos equipos parecian compenetrarse el uno con el otro. Yo no creo que esos chicos aprendieran gran cosa pero si es cierto que se vio como se podian respetar y compenetrar por un mismo fin. Asi comence a ver a Marion como un modelo a seguir. Marion y Darren comenzaron a entablar una pequeña amistad en ese momento, hablaban todos los dias un ratito, en el descanso mientras Marion se tomaba su cafe con leche, Marion le explicaba cosas banales de la vida, que parecia que le estuvieran contando cual es la llave que abre todas las puertas de la vida pero en realidad no. Marion jugaba con Darren a ver quien veia mas cosas de X color en el patio o a ver quien era el mas rapido en encontrar un modelo de coche. A veces incluso jugaban a pasarse la pelota de futbol americano mientras recitaban capitales y paises alternativametne, asi le ayudo a superar con facilidad los examenes que tenia para cada semana ademas le sirvió de guía personal le enseño que hay una forma correcta y otra incorrecta de hacer las cosas, que el podia elegir entre pegarle una paliza a un chico por que le habia roto una ventana o hablar con el y tratar de llegar a un acuerdo para que te la pague.Le enseño que casi siempre hay una opcion diplomatica para solucionar los problemas. Un profesor que tenían para todos los internos, pero que rara vez ninguno hacia uso de sus servicios le ayudo a sacarse los titulo académicos necesarios para ir a la universidad pero como no tenia dinero ni sus notas eran lo suficientemente brillantes para ir a ninguna acabo abandonando los estudios en ese momento. El policía que le ayudo le regalo el carnet de conducir para poder conseguir un trabajo digno. De esta forma Darren comenzó a sentirse un hombre de provecho y se siente muy influenciado por el hombre que le ayudo a tener su propia vida. A pesar de sentirse solo tiene claro que quiere ser policía para conseguir ayudar a mas gente como el que con problemas económicos como el a llegar a ser la mejor versión de ellos mismos y transmitir los valores de honestidad, valor y respeto que Marion Cobretti le enseño que debia tener. Aspiraciones: Darren quiere llegar a convertirse en el policía que le ayudo a salir de la miseria. Miedos: Las tormentas, las alturas y aunque no lo exterioriza su propio barrio. Descripción: Negro de ojos marrones, con el pelo corto, complexión fuerte. Habilidades: Introvertido, un tanto inocente , leal, Concienciado con su raza.
  4. Nombre y Apellido que vayas a usar ingame: Darren Allen Edad y fecha de nacimiento (REAL): 07/09/1987 32 años. Experiencia previa en roleplay: Llevo roleando desde hace 4 meses en SpainRP como miembro de mafia. Historia completa de tu personaje (cómo lo interpretarás, procedencia, qué pretende ser, aspiraciones, miedos etc...): Nacio en un barrio de un suburbio de Los Santos ,Nunca conocio a su padre que las malas lenguas dicen que fue un miembro de los Families , pero no tiene constancia de quien fue ni siquiera que estas sospechas fueran ciertas. Estas sospechas provienen de que siempre todos los miembros de esta se preocuparon por su seguridad sin ningun motive aparente así que el siempre se sintió seguro. Su madre Michelle Allen, de la que adquirio el apellido, se dedicaba a trabajar en unos grandes almacenes muy cerca del barrio. A la edad de 6 años un Sabado a la noche se encontraba jugando en la puerta de su casa a la pelota y empezó a llover así que corrió dentro de casa, cuando llego al interior se percato que se había olvidado la pelota fuera y se dispuso a ir a por la pelota y aparecieron varios vehículos morados y verdes y presencio desde la puerta de su casa una batalla campal de disparos entre ambos grupos, el no era consciente de quienes eran pero a partir de ese momento comenzó a cogerle un poco de miedo a las tormentas. Darren fue siempre un chico bastante inteligente pero las influencias del barrio le hacían evadir las clases y como su madre casi siempre estaba en los grandes almacenes no le daba tiempo a a controlarle así que lo dejaba un poco a su aire y se metió en algún que otro problema. A la edad de 12 años la gente con la que se juntaba le obligo a subir a un edificio muy alto para vigilar por si venia la policía el no sabia que estaban haciendo pero se limito a hacer lo que le habían ordenado por miedo a que tuviera represalias por parte de ellos Darren se puso muy nervioso y en un movimiento extraño casi se cae desde la azotea del edificio y decidió no subirse mas a ningún sitio alto. (No tiene vértigo pero tiene muchísimo respeto a los bordes de sitios altos) A la edad de 16 años se vio envuelto en una redada policíal sin estar haciendo nada malo, lugar y momento equivocados en un barrio muy conflictivo así que le quitaron la custodia a su madre y le mandaron al reformatorio. La vida en el reformatorio no era muy distinta a la del barrio, peleas y movidas por todas partes así que comenzó a aparterse de todas las personas que consideraba que no le hacían ningún bien. Aquí conoció a un policía llamado Marion Cobretti que le sirvió de guía personal le enseño que hay una forma correcta y otra incorrecta de hacer las cosas y le ayudo a centrarse en la vida. Un profesor que tenían para todos los internos, pero que rara vez ninguno hacia uso de sus servicios le ayudo a sacarse los titulo académicos necesarios para ir a la universidad pero como no tenia dinero ni sus notas eran lo suficientemente brillantes para ir a ninguna acabo abandonando los estudios en ese momento. El policía que le ayudo le regalo el carnet de conducir para poder conseguir un trabajo digno. De esta forma Darren comenzó a sentirse un hombre de provecho y se siente muy influenciado por el hombre que le ayudo a tener su propia vida. A pesar de sentirse solo tiene claro que quiere ser policía para conseguir ayudar a mas gente como el que con problemas económicos como el a llegar a ser la mejor versión de ellos mismos y transmitir los valores de honestidad, valor y respeto que Marion Cobretti le enseño que debia tener. Aspiraciones: Darren quiere llegar a convertirse en el policía que le ayudo a salir de la miseria. Miedos: Las tormentas, las alturas y aunque no lo exterioriza su propio barrio. Descripción: Negro de ojos marrones, con el pelo corto, complexión fuerte. Habilidades: Introvertido, un tanto inocente , leal, Concienciado con su raza.
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