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    Hugo Castro

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  1. https://despistaos.es/profile/29664-tarzzza_n/
  2. Me parece una idea estupenda. Es algo que vengo echando bastante en falta. Actualmente la gesticulación de los PJ's se resume prácticamente en señalar, facepalm y cruzar los brazos. Implementar más comandos por código permitiría gesticular mientras se habla (idle) o concretar por ejemplo el modo de apoyarse en la pared (que actualmente lanza una animación aleatoria). Esto enriquecería mucho visualmente el rol y dotaría a nuestros PJ de mayor comunicación no verbal.
  3. Coincido en que sería buena idea darle más vida a Paleto. Un motel en el norte sería un buen comienzo.
  4. Nombre y Apellido ingame: Hugo Castro Edad y fecha de nacimiento (REAL): 33, 24 noviembre 1986 Experiencia previa en roleplay: roleando en servidores de FiveM desde comienzos del verano (489h registradas) Historia del personaje: Hugo Castro, nació en Brasil el 14 de noviembre de 1995, fruto de un flechazo entre su padre brasileño y su madre rusa. Su padre Leandro era un adinerado empresario que había conocido a Darya en un viaje a Moscú. Ella trabajaba de modelo y desde el día que conoció a su amado no dudó en lanzarse a la aventura viajando con él por el mundo, compatibilizando así los trabajos de ambos. A los pocos meses la pasión trajo su fruto en forma de embarazo y decidieron casarse para facilitar los trámites administrativos de la paternidad. Niñez Para el nacimiento de Hugo, los padres establecieron su residencia en Sao Paulo. Darya se vio de repente confinada en un país que no era el suyo, cuidado de su hijo, mientras su marido seguía viajando por el mundo. Quería a su hijo, pero detestaba su vida, como un pájaro que vive en libertad al que encierran en una jaula. Quizás fue esta insatisfacción la que propició que terminase enamorándose de un apuesto argentino que por ese entonces se encargaba de cuidar los jardines de la residencia de los Castro. No tenía Hugo ni 3 años cuando finalmente sus padres se separaron, su madre se fue a vivir con su nuevo amor, y Hugo pasó a tener una vida partida entre la casa de su padrastro y la de su padre. Su padre pasaba muy pocos días al año con él, y continuamente despechaba contra la madre de su hijo, culpándola de la situación, inculcándole a Hugo la idea de que su madre había traicionado a la familia que tenían formada. La mitad del tiempo Hugo vivía con su madre, su padrastro y los dos hijos de éste, que eran mayores que Hugo y además hacían piña entre ellos. Hugo en cierto modo vivía como en una casa ajena, sobre todo cuando su madre no estaba por cuestiones de trabajo. Los mejores momentos con sus hermanastros los pasaba cuando les daba parte de la ropa y juguetes que el padre Leandro le compraba. Era como comprar temporalmente dos hermanos a cambio de ropa y juguetes. Abuela En la mansión de su padre vivía su abuela materna, por aquel entonces ya viuda. A pesar de la ausencia de su padre por motivos de trabajo, Hugo hallaba en aquella casa mayor intimidad, mayor cercanía; lo más parecido al calor de un hogar. Adoraba pasar horas acurrucado en el regazo de su abuela, escuchando las historias de aquella anciana, cuyas arrugas profundas y caminar encorvado delataban sus humildes orígenes de campesina y largos años de trabajo físico para sacar adelante a sus hijos. Incluso siendo ya un adolescente rebelde, Hugo prefería en muchas ocasiones pasar las tardes con su abuela en lugar de reunirse con los de su edad. Con ella compartía sus secretos, sus insatisfacciones y aprendió los mejores consejos para salir adelante en cualquier circunstancia. También le hizo ser más independiente y no confiar en la gente para protegerse de posibles desengaños. Pasar tanto tiempo con su abuela hizo de Hugo una persona más madura que otros chicos de su edad, y le enseñó a ser más humilde a pesar de su condición de niño rico. Hoy en día, en los momentos difíciles, recordar las palabras de su abuela le ayuda a sacar fuerzas para salir adelante. Adolescencia El pequeño Hugo heredaba de su padre la inteligencia, la ambición y una morena piel brasileña, mientras que de su madre había recibido unos brillantes ojos azules, así como el carácter inestable y aventurero. Nunca le faltó nada en lo material pues su padre le cumplía todos los caprichos, seguramente para compensar, en cierto modo, el tiempo que no podía pasar con él. Su mala situación familiar se contagiaba al ambiente académico. A pesar de ser un niño muy inteligente, no era nada constante en los estudios y frecuentemente se veía envuelto en peleas o actos rebeldes. Según empezó a tener uso de razón crecía en él la sensación de que los amigos lo querían por interés, mientras que muchos otros lo detestaban por su popularidad o su carácter irascible. En su adolescencia parecía que su alrededor se dividía entre los que estaban con él o contra él, y eran frecuentes los movimientos de gente de un grupo a otro; perdiendo amigos o necesitando hacer otros nuevos. Por ese entonces, su padre empezaba a introducirlo en el mundo de los negocios y, al ver garantizado su futuro laboral, el interés de Hugo en el instituto se reducía a las relaciones sociales, descuidando por completo el rendimiento académico. En consecuencia, finalizó los estudios obligatorios pero con baja cualificación. Amigo Joao Los mejores años de Castro seguramente hayan sido los que precedieron la mayoría de edad. Además de su abuela, tuvo gran importancia en esta etapa su mejor amigo, Joao. Un chico que destacaba en los estudios pero que había sufrido bullying de sus compañeros de colegio desde los 8 años. La cosa hubiese sido peor de no haber conocido a Hugo a los 12 años, quien a menudo lo defendía de los abusos de los populares del instituto. A pesar de su aparente éxito social, Hugo siempre tuvo cierta sensación de no encajar del todo en los grupos de amigos a los que pertenecía. Se rodeaba siempre de gente por su condición de niño rico. Tenía con las chicas el éxito que muchos desearían, pero era con Joao con quien mostraba su lado más humano y sensible. Joao, por su parte, también mejoró su situación gracias a Hugo, que le ayudó a abrirse al resto de la gente e incluso llegar a tener novia, una dulce chica bajita de ojos verdes y amplia sonrisa, por la que Joao perdía el sentido. Ambos fueron, por supuesto, invitados a la al 18 cumpleaños de Hugo, una fiesta por todo lo alto, con todos los ingredientes de un cumpleaños de película (mansión, gente divertida, juegos, música…) que se presentaba como un broche de oro a la adolescencia de Castro, antes de pasar a su etapa adulta e iniciarse en los negocios con su padre. Pero la fiesta se vio de interrumpida por un incidente que lo cambiaría todo. La novia de Joao, impulsada por los efectos de alcohol, se besó en la fiesta con un chico del instituto, y cuando Joao le pidió una explicación, ella le reconoció que llevaba varias semanas siéndole infiel con el chico. Joao no pudo soportar la decepción, y sobrepasado por la situación huyó corriendo a un acantilado contiguo al jardín y allí se quitó la vida. Mayoría de edad Hugo no volvería a celebrar nunca más su cumpleaños. Un mes y algo más tarde, en las navidades de 2013, falleció también su abuela. Hugo empezaba la mayoría de edad sin sus dos grandes apoyos y obligado a sacar fuerzas para viajar por el mundo con su padre. Se volvió una persona más reservada, más independiente, incapaz de establecer lazos estrechos con gente (sus constantes viajes tampoco ayudaban) y su recuerdo de Joao se transformó en una gran desconfianza hacia las mujeres, que se sumaba a la que ya sentía a raíz de la ruptura matrimonial de su madre. Sus relaciones sentimentales se volvieron, así, más esporádicas y superficiales que nunca, y el resto de relaciones personales eran básicamente profesionales. Ni por asomo volvió a tener una amistad como la de Joao. Empezó en los negocios a través del sector inmobiliario, con unos resultados discretos que no satisfacían las aspiraciones que su padre había depositado en él. Estos resultados se vieron empeorados en algunos países en los que hubo crisis por la burbuja inmobiliaria. El espíritu inconformista de Hugo le llevó a abandonar la senda de su padre y a buscarse la vida por sí mismo. Se metió en negocios con gente peligrosa, sin mancharse las manos en primera línea, pero sometido conscientemente a situaciones muy peligrosas. Se ganó la confianza de un par de capos desvelándoles la traición de algunos de sus hombres de confianza, pero también se ganó la enemistad de éstos últimos que buscaron venganza. Esto le obligó a reducir su vida social y a intentar llevar una vida más discreta. Nunca baja la guardia estando fuera de casa y siempre se guarda un as en la manga, un plan B para cuando las cosas salen mal, aplicando así a su manera lo que había aprendido de su padre. La personalidad de Hugo en su transición adulta fue conformándose básicamente a partir de su faceta profesional. En el trabajo es metódico, sabe transmitir confianza, se desenvuelve muy bien en los negocios y domina con soltura las situaciones peligrosas. Sin embargo, parece guardar bajo llave la parte emocional. Acudió a diversos psicólogos que le advirtieron de las carencias del camino que estaba tomando, pero lo que más parecía preocuparle era mantener intacta su imagen de triunfador y proseguir con éxito su camino profesional. Ahora, quizás por el paso de los años, empieza a tener más presentes sus carencias. Le gustaría dejar de andar de un sitio a otro, y echar por fin raíces en un sitio, en el que no se sienta un extraño, donde poder al menos abrir la puerta a relacionarse con la gente de un modo más personal, aunque sabe que no será camino fácil. Le cuesta mucho confiar en la gente, lo que en él alimenta el temor de vivir el resto de su vida solo. Su mayor adicción es el tabaco, del que abusa sobre todo en momentos de estrés. El sexo, desprovisto con frecuencia de componente afectiva, juega también un papel similar como elemento desestresante. Le cuesta confiar en la gente para establecer amistades, y más aún en las mujeres para consolidar relaciones amorosas, por experiencias previas (concepto que tiene de su madre, y el percance de su amigo Joao) y su carácter aventurero. Los Santos Dicen que en Los Santos nada es lo que parece. Lo mismo pasa, curiosamente, con Hugo. Detrás de esa imagen de triunfador al que no le falta de nada se encuentra una sensación de vacío arrastrada durante casi toda su vida. Hugo había estado de paso en Los Santos en 2019 durante dos semanas. Le gustaba la ciudad por su multiculturalidad y por las posibilidades que le ofrecía a un amante de las experiencias intensas como él. Sentía que no era el único nuevo en la ciudad, y que sería fácil para él abrirse paso y lograr encajar, pero no se quedó a vivir más tiempo por la negativa de la que por aquel entonces era su novia. Ella, recién llegada a la ciudad, había sufrido un atraco y posteriormente había sido usada de rehén para atracar una tienda. Desde aquel día, el mayor deseo de la chica era irse a vivir lejos de aquellas calles dominadas por la delincuencia y la falta de seguridad. Hugo le propuso vivir en la zona de la montaña, en una amplia mansión, pero su novia quería irse lo más lejos posible de esta ciudad. Ahora Castro regresa a Los Santos, a quitarse la espina, en busca de emociones fuertes, sin nada que perder y mucho que ganar. A corto plazo busca llevar su vacío existencial con emociones fuertes y centrar su trabajo precisamente en aquello que a él tanto le cuesta depositar en los demás: la confianza. Luchará para conseguir la confianza de los más influyentes y pondrá a prueba la confianza de quien se le encargue. Pero si los negocios no salen bien o la cosa se pone peligrosa, no descartemos ver en las manos de Hugo las primeras ampollas cargando cajas o cortando leña. Nada le echa para atrás a este hombre con complejo de niño rico, que ve muy lejos el sueño de montar una familia. Quién sabe si el miedo a la soledad le empujará a abrirse un poco más y depositar sentimientos en alguien. El progreso de Hugo en las relaciones personales se ve dificultado en primer lugar por él mismo, por lo mucho que le cuesta abrirse y depositar confianza en la gente. Pero también es a veces la gente, al estrechar vínculos con nuestro protagonista, quien huye de él. Es una persona impecable en el trato superficial, pero con los más allegados resulta difícil de aguantar, por sus bruscos cambios de humor. Algo que alimenta aún más en él el autorechazo. Hugo busca ahora descubrir cómo es Los Santos por dentro, y quizás paralelamente se vaya también descubriendo a sí mismo. Desde niño ha sido rico en lo material, pero se ha sentido como el más pobre en lo emocional. Seguramente, de haber podido, hubiese cambiado la mitad de su fortuna por pasar más horas al año con sus padres. Ahora ve difícil poder llegar a superar esos traumas. Con frecuencia padece insomnio, y en alguna de esas noches largas en las que llueven lágrimas, sueña con algún día formar una familia, y darle a sus hijos lo que a él le faltó: el calor de sus padres. Resumen: Voz: español con mezcla de acentos, sobre todo portugués Apariencia: alto, delgado, pelo negro, piel morena, ojos azules, ropa cara Aspiraciones: encajar en la sociedad, ganarse la confianza de gente importante, llenar su vacío afectivo Carácter: constante en lo profesional, muy cambiante en lo personal, compasivo hacia los débiles, desconfiado Miedos: la soledad, el rechazo, el engaño, ser secuestrado Habilidades: comunicación, adaptación, negociación, liderazgo, mediación en conflictos
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